domingo, 24 de abril de 2011











Es que, cuando te disparan, sangras.


Debe correr la sangre. Debo afilar mi cuchillo y degollar un perro en alguna parte.

¿Verdad que sí?

Pues sí.

Estas líneas son un mensaje que me mando a mí misma. Parecen un bumerán. Cuando lo arrojo, rasga las tinieblas en la lejanía, asusta la pequeña alma de algún desdichado canguro y, pronto, vuelve a mi mano. Pero el bumerán que retorna no es el mismo bumerán que yo he arrojado. Lo sé. Bumerán, bumerán.



スプートニク の 愛人、 はるき  むらかみ。

あなた は  私  の 何か が ほしい です か。 これ で です。捕らえ処 が あります。 私 は すみれ です。


http://www.youtube.com/watch?v=etLa1xipu0g

sábado, 23 de abril de 2011







I am just a worthless liar.
I am just an imbecile.
I will only complicate you.
Trust in me and fall as well.
I will find a center in you.
I will chew it up and leave,
I will work to elevate you
just enough to bring you down. 




Sólo soy un mentiroso despreciable.
Sólo soy un imbécil.
Únicamente voy a complicarte.
Confía en mí y cae también.
Encontraré un centro en ti.
Lo masticaré y me iré.
Trabajaré para elevarte,
justo lo suficiente para derribarte.




Crueldad. La crueldad de los depredadores. Nunca había escuchado unos versos que expresaran de manera tan certera lo que es ser mordida. El desgarro, el veneno. Es lo que más temo. Los efectos secundarios son tan terribles que a veces pienso que merece la pena renunciar al mundo antes que agonizar así. Naturalmente, este pensamiento es estúpido y carece de toda base lógica. Basta con sonreír y ser indiferente. Muchas veces, con no mirar a alguien, podemos privarle de la existencia. Al menos en nuestro propio mundo, que es lo que realmente nos importa. (Los mundos de los demás están más lejanos que las galaxia remotas en los confines del universo).




Y ese sí que es el más cruel de los castigos.

viernes, 22 de abril de 2011



Esto es increíble. Ya van dos terribles conversaciones filosóficas con aparentes desconocidos en menos de una semana, aderezadas con agria incertidumbre y toques de ridícula buena suerte. El destino intenta decirme algo, está claro.

jueves, 21 de abril de 2011



La suerte se ríe de mí, pero yo digo, al menos me sonríe, ¿no? Un esfuerzo, un esfuerzo arduo se ha visto finalmente recompensado. El gobierno español me reconoce como una de sus fructíferas hijas por una vez, pese a que mis armas sean las palabras y no complicados saberes cifrados. Y no puedo por menos que reverenciar este regalo inesperado y reírme, reírme mucho. Londres, Londres primero y luego el resto del mundo... que esto sirva para emprender mi particular Odisea. Para llenar mis cuadernos con el aire de lugares desconocidos. Que estos ojos almacenen un amalgama infinito de paisajes, y esta cabeza pueda beber de sus saberes... y os devuelva historias jamás antes contadas.

Gracias.

miércoles, 20 de abril de 2011




Locura. La locura de hoy me devora. Podrían ofrecerme el mundo, y saldría corriendo a esconderme debajo de la cama.

Pero no. Esa que corre no soy yo. Yo soy la que permanece en silencio, mientras todo crece. Yo soy la que recorre el mundo, la sembradora. 


Nunca más una simple observadora. Dejadme el pincel, yo escribiré la obra. ¿No veis como las palabras se funden entre mis dedos, no veis como moldeo este metal eterno e incorrosible...?

No más miedo. Ni siquiera a la muerte. Porque es el despertar del sueño. No más soledad. No más apego. Fuera todo. Sólo soy un pedazo de carne; cuidaré más pues la sustancia invisible que me forma y me ayuda a expandirme.

Gracias.


Y perdón. Perdón. Perdón.


martes, 19 de abril de 2011




Estábamos columpiándonos cerca del Templo de Debod.

Atardecía.

Yo llevaba un vestido rojo de cuadros, el pelo suelto, y zapatos nuevos.

Ella, la chica de Oriente y Occidente, mirada profunda y voz con un leve poso de exotismo.

Arriba, abajo. Yo ya había olvidado ese leve vértigo, esa sensación de abandono y de terror que se siente al despegar los pies de la tierra, junto con la liberación.

Charlamos, referí ciertos problemas que algunos saben, me han venido ocupando la cabeza esta semana.

-Tengo miedo de hacer el ridículo -confesé.

-¿Ridículo? -me dijo entre risas- ¿Pero no es todo lo que hacemos, en cierto sentido, ridículo?









Gracias.

domingo, 17 de abril de 2011



Sólo entre personas auténticas se dan relaciones auténticas.