viernes, 5 de noviembre de 2010




"Caerse del mástil", pensó, "porque una mujer muestra los tobillos; disfrazarse de mamarracho y desfilar por la calle para que las mujeres lo admiren; negar la instrucción a la mujer para que no se ría de uno; ser esclavo de la falda más insignificante y, sin embargo, pavonearse como si fueran los reyes de la creación. ¡Cielos!", pensó, "¡Qué tontas nos hacen, qué tontas somos!" Y aquí parecía por cierta ambigüedad en sus términos que condenara a los dos sexos imparcialmente, como si no perteneciera a ninguno.

Orlando, de Virginia Woolf.



Un fragmento de la novela que me ha parecido interesante. Para los curiosos, la historia trata de un hombre apuesto y sensible que una mañana se levanta transformado... en mujer. (Sí, ya sabéis, de esas cosas que pasan todos los días). La historia está ambientada en el siglo XVIII (concretamente en este párrafo). Y os aseguro que es completamente... peculiar. Pero me gusta, porque el/la protagonista sigue siendo siempre la misma persona (ya sea hombre o mujer) que tiene las mismas aficiones, las mismas flaquezas y se interesa por los mismos hombres y mujeres... una teoría interesante esa de que la identidad prevalece por encima del sexo. Aún me queda por leer el final...







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1 comentario:

Annell dijo...

Hola hoooolaaaa~

Jo, eso de levantarte un día y descubrir que te has convertido en alguien del sexo opuesto... Oye, a mí me pasa todos los lunes, eh? xD Nah, pero tiene que ser chungo O_o Buscaré el libro, porque pinta bastante interesante. Y ya me dirás qué tal te pareció a ti cuando te lo acabes :)

Pinché AHÍ, pero son preguntas que tengo que pararme a pensar xDD y ahora mismo me están gritando para que deje el ordenador y ayude con noséqué ¬¬ hump!

Kissus! :3 (L)