martes, 20 de septiembre de 2011




Hay personas que, cuanto más las conoces, menos te gustan. Es así, no se puede evitar.

Por otro lado, existen otras que, cuanto más descubres de ellas, más te maravillan con sus cualidades. Es así, no se puede evitar.

Finalmente, hay unos mágicos momentos en que, sean como sean, puedes verles. Como el instante del vacío antes de caer en un salto, una estrella fugaz cruzando la solitaria oscuridad del firmamento, un brillo irisado en una gota de rocío... tan rápido e increíblemente único que hasta te preguntas, ¿es real? ¿ha llegado a suceder...?

Y solo entonces puedes decidir seguir un camino diferente al suyo... o amarles. Es así, no se puede evitar.

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